X
capa multiuso

¿Qué es CAPSA?

C.A.P.S.A. (Consultorio de Asistencia Privada en Sindrome Autista), se dedica a la evaluación, diagnóstico y tratamiento del Espectro Autista, siendo el único lugar especializado en Mar del Plata y la jurisdicción de la zona sanitaria octava. Entre sus objetivos se encuentra el ofrecer al niño, joven o adulto con discapacidad en Autismo y Espectro Autista, la oportunidad de obtener un mejor desempeño y una mayor autonomía en su vida cotidiana, alcanzando el máximo potencial del desarrollo de sus capacidades y habilidades. Se encarga también de brindar una adecuada contención y orientación primaria a la familia, ofreciéndole la posibilidad de acompañar, la evolución del tratamiento de su hijo. Esto se logra a través de una propuesta terapéutica creativa e innovadora conformada por la articulación de los diferentes ejes o áreas, que se integran para lograr, como útlimo objetivo, la autonomía, independencia y una mejor calidad de vida de la persona con Autismo o Espectro Autista. Esta propuesta, que resulta innovadora por sus características y su forma de implementación, se encuentra basada en la teoría cognitiva-conductual, iniciando el tratamiento en el análisis y la modificación de la conducta.

220-135

Propuesta Terapéutica

El Tratamiento se inicia con la evaluación y el diagnóstico de la persona con Espectro Autista o T.G.D. Esta necesaria evaluación, se realiza a través de la implementación de técnicas actualizadas, como por ejemplo: A.D.O.S (Escala de Observación para el Diagnóstico del Autismo), I.D.E.A (Inventario Del Espectro Autista), entre otras. Los pasos que se siguen son los siguientes: - Una entrevista inicial con los padres o responsable de la persona a evaluar. - Dos sesiones para la implementación de los instrumentos para la evaluación que nos permitirán, junto a la observación, arribar al diagnóstico. - Una entrevista de devolución y entrega de informe final. Llevados por la experiencia del trabajo diario, durante años con personas dentro del Trastorno del Espectro Autista (T.E.A), pudimos corroborar la importancia para el paciente y para su familia de alcanzar la meta última del tratamiento: AUTONOMIA E INDEPENDENCIA. Estos objetivos son la base para que las personas con TEA puedan desenvolverse en las distintas rutinas de su vida diaria, lo que redunda en beneficio también de la dinámica y la convivencia familiar. Es por esto que ideamos e implementamos esta nueva propuesta terapéutica, convirtiendo el espacio de trabajo en una "Casa-Consultorio". ¿Qué quiere decir esto?, Significa que lo que se trabaja, con la adecuada intensidad y frecuencia, es la construcción y posterior internalización de las distintas rutinas, que la persona con TEA pueda realizar en su hogar o en cualquier otro ámbito. Esto genera seguridad, independencia, autonomía, registro temporo-espacial, la necesidad de focalizar y mantener la atención, entre otros beneficios. Es relevante tener en cuenta que trabajando una rutina, como por ejemplo la de levantarse por la mañana, higienizarse, desayunar y prepararse para la primera actividad del día, se está interviniendo desde los distintos ejes o áreas que integran el plan de tratamiento (área cognitiva, de generalización funcional, de lenguaje y comunicación, entre otros). Se debe destacar, que el área conductual, en el cual se trabajan la modificación y adecuación de los diferentes comportamientos, atraviesa permanentemente todas las actividades y los aspectos que se van desarrollando para alcanzar la meta terapéutica propuesta en cada caso en particular. Podemos preguntarnos… ¿En qué se diferencia esta modalidad terapéutica de las que generalmente se trabajan en otros lugares? Fundamentalmente en que todo lo que se realice, todos los aspectos en los que se interviene, están articulados e integrados en una rutina funcional. No se trata de trabajar con la Terapista Ocupacional, con la Fonoaudióloga, con la Psicopedagoga, etc., en sesiones aisladas, en consultorios diferentes y con actividades que sean poco funcionales o difícilmente generalizables. Sino que, a través del aprendizaje de una o de varias rutinas todos los aportes de estas disciplinas se articulan y se ponen al servicio de la propuesta. Para la implementación efectiva de esta modalidad terapéutica resulta necesario trabajar con una cantidad limitada de pacientes, ya que en ningún momento se pierde de vista la intervención "uno a uno". Es decir, siempre se está trabajando con cada uno de los chicos y paralelamente con el grupo, siguiendo una rutina funcional y cotidiana para poder generalizarla posteriormente en el domicilio. Los niños más avanzados o los que cuentan con mayores habilidades colaboran con sus pares que necesiten mayor asistencia, reforzando de esta manera, los aspectos sociales y funcionales que nos llevarán al cumplimiento de los objetivos terapéuticos previamente establecidos. Es importante destacar, que lo más sugerible es que el Equipo de Trabajo debe ser también reducido, en la medida de lo posible, no sólo para favorecer una mejor dinámica institucional sino también para que dicho funcionamiento pueda ir asemejándose a un grupo familiar estándar y que el niño pueda asociar la rutina que vaya aprendiendo al funcionamiento de una dinámica cotidiana que pueda vivir con su propio grupo familiar. Si por ejemplo, se trabajara con varios terapeutas y en diferentes contextos físicos de la sede institucional, podría suceder que el niño asemeje la dinámica a una Escuela o un Centro Educativo Terapéutico, perdiéndose la posibilidad de que aprenda una rutina funcional que le sea fácilmente generalizable en el hogar. Además, el que sean pocas personas trabajando en el Equipo Terapéutico, permite lograr un mejor y mayor control de las variables involucradas en la tarea, favoreciendo y facilitando así la comunicación entre las partes, la observación exhaustiva y el análisis de los distintos aspectos y situaciones en forma conjunta, alcanzando la eficacia y eficiencia que pretendemos en el tratamiento. Nos queda por aclarar que, dadas las razones mencionadas anteriormente, el equipo está conformado por un psicólogo especializado en Autismo y Trastornos Generales del Desarrollo y dos Acompañantes Terapéuticos especializados en el mismo campo, ambos con experiencia en las diferentes modalidades de trabajo con personas diagnosticadas con Espectro Autista y T.G.D. Estos años de experiencia y continua formación es lo que nos ha llevado a buscar y diseñar esta innovadora modalidad de tratamiento. La conjunción del trabajo y la vocación de este equipo de personas que investigan y estudian a diario esta discapacidad, permitieron diseñar este abordaje del proceso terapéutico desde la integración de los aportes de las diferentes disciplinas. Durante el transcurso del tratamiento, también, se acompaña, orienta y asesora en forma permanente a los padres y familiares del paciente. En lo que respecta al ámbito familiar, la convivencia se modifica sustancialmente. Una vez lograda la generalización de las rutinas, la persona con autismo puede adquirir tareas dentro de la vida cotidiana y así ser uno más de los miembros activos de la familia y no estar siempre a cargo de alguien, aunque requiera una mínima supervisión. No podemos dejar de resaltar el necesario e indispensable compromiso de los padres para trabajar en la generalización de todo lo que su haya aprehendido en este novedoso y distinto ámbito terapéutico ("Casa-consultorio"). Sin la absoluta colaboración de quienes conviven con la persona autista, estaría ausente uno de los aspectos más importantes para alcanzar cada uno de los objetivos terapéuticos propuestos. Para lograr esto, se brinda información teórico-práctica, apoyo y contención permanentes a través de: · Entrenamiento en la implementación de técnicas para la modificación conductual en el domicilio. · Espacio terapéutico para mamás. · Taller teórico-práctico para padres y núcleo familiar. Resulta importante e indispensable tener en cuenta, que la frecuencia, intensidad y duración en el desarrollo del tratamiento constituyen tres variables que permiten alcanzar resultados muy positivos y a corto plazo. Es por esto, que se sugiere un mínimo de 20 horas semanales para iniciar el trabajo terapéutico institucional.